Capítulo 49 CAPITULO 40

GENESIS

Mis párpados pesaban como losas de piedra. Intenté abrirlos, pero un dolor sordo me atravesó la cabeza. Cada latido era un martillo que golpeaba mis sienes. Al fin, logré entreabrir los ojos. Una luz cegadora me obligó a entrecerrarlos. Todo estaba borroso, como si estuviera viendo a través ...

Inicia sesión y continúa leyendo