Capítulo 60 CAPITULO 49

MATTIA

Los neumáticos chirriaron al detenerse frente a la bodega. El viento me azotó la cara, despejando mi mente. La adrenalina pulsaba en mis venas, un latido constante que resonaba en mis oídos. La sed de venganza era insaciable, un fuego que consumía todo mi ser.

El deseo de acabar con todo el m...

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