Un invernadero y una dulce historia

—Lo siento, no quería besarte —murmuró Tristan, un poco culpable por no dejar que la chica escapara de su apretado abrazo.

—¡Tú... tú eres molesto! ¡Qué pervertido tan molesto! —maldijo Lavelle por enésima vez.

—Lo siento, ¿te duele tanto? ¿Quieres que te cargue? —preguntó Theophile mientras se ag...

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