Sé mía para siempre

—¿Qué estás haciendo? —preguntó Lavelle en voz baja, sin notar las lágrimas que empezaban a caer lentamente de sus hermosos ojos redondos.

—¿Por qué lloras? Lo siento... —Teófilo tomó el rostro de Lavelle con intensidad, limpió sus lágrimas lentamente y luego besó sus párpados.

—Me vuelves loca. E...

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