Capítulo 17

La quietud de la noche envolvía la finca de Sylvester como una pesada manta. El único sonido era el leve tic-tac del reloj de pie en el pasillo, su ritmo lento y metódico marcando el paso del tiempo. Sylvester yacía en su cama, medio dormido, su mente divagando entre pensamientos dispersos. La tensi...

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