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Elsa parpadeó, desorientada, y giró la cabeza para mirarlo. Él estaba allí, sentado a su lado, mirando fijamente como si estuviera perdido en sus pensamientos. Por unos momentos, Elsa no sintió nada, solo un vacío indiferente. Pero pronto, un dolor agudo surgió dentro de ella, y las lágrimas comenza...

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