Nueve

A las dos de la mañana, ella se desplomó en la cama, completamente exhausta. Joseph se paró frente al espejo, examinando su reflejo.

—¿Qué pasa? —preguntó ella, parpadeando somnolienta, medio despierta.

—¿Luzco lo suficientemente humano? —preguntó él, con un toque de preocupación en su voz.

—Sí, ...

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