Capítulo 31 Capítulo 31

El silencio que siguió en el despacho tras el vendaval de dolor y entrega no era un vacío frío, sino una atmósfera densa, cargada de una intimidad casi sagrada. Las luces del piso cincuenta continuaban apagadas; únicamente la lámpara auxiliar de la esquina proyectaba una luz dorada y tenue sobre la ...

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