Capítulo 65 Defiéndete

Lilia.

Estaba respirando con dificultad, mis muñecas seguro enrojecidas por las cuerdas que me mantenían atada a la silla. La habitación estaba en penumbra, y el silencio se quebraba con el sonido de mi respiración. 

No tenía mucho tiempo antes de que alguien viniera a comprobar mi estado. 

Agarr...

Inicia sesión y continúa leyendo