Capítulo 30

Las manos de Ava eran un borrón de movimiento mientras desabrochaba hábilmente el cinturón de Damien, sin apartar la mirada de sus ojos. La habitación estaba cargada de tensión, el aire impregnado con la promesa de lo que estaba por venir. La respiración de Damien se entrecortó cuando los dedos de A...

Inicia sesión y continúa leyendo