Capítulo 45 Demasiado tarde

Allí, de pie junto a Viktor frente a un altar improvisado, estaba Anya, pero no era la Anya que él conocía y amaba, la mujer vibrante y llena de vida que iluminaba todo a su paso.

Esta Anya parecía una muñeca rota, una cáscara vacía de sí misma, su rostro estaba pálido y demacrado, sus ojos apagado...

Inicia sesión y continúa leyendo