Capítulo 6 Hermanas

Mia corre suavemente, manteniendo un trote constante, no quiere que todas las personas que están por el lugar la tomen por loca o que está dejando al novio plantado, cómo seguramente pensarían si la vieran correr a toda velocidad, que es como desea en realidad andar. De hecho, el personal que está en los alrededores y la ven pasar, igualmente quedan sorprendidos, “Es la niña rica” ”Es la novia” “Es la futura esposa” eso comentarios a ella poco le importa, en todo lo que puede pensar, es en su hermana. 

Miranda, la hermana de Mia, es una joven de veinte años, con un rostro redondeado y aniñado, una piel extremadamente blanca, el cabello rubio natural, ojos azules y fracciones finas, con una baja estatura y curvas muy femenina. Miranda es muy parecida a su madre físicamente, pero en una versión mejorada, con una hermosura sobrenatural. 

A diferencia de su hermana, Miranda posee una personalidad tímida, introvertida, esto debido a la sobre protección de su madre, que desde muy pequeña estaba sobre ella cuidándola de cada cosa, hasta llegar al punto que Miranda le tiene miedo a todo tipo de tonterías, incluso de conocer nuevas personas. Desde el momento en que Miriam tuvo en sus brazos a Miranda, sintió un lazo especial entre ambas, lo se incrementó con el paso del tiempo, al notarse más su parecido físico. 

Por tal motivo Miranda siempre ha sido la consentida de su madre así como Mia es la favorita de su padre; con frecuencia, cuando la familia se reunía, las chicas bromeaban sobre este punto frente a sus padres, quien era la favorita de quién, por lo que ambos padres siempre respondían indignados que ambos quieren a ambas hijas por igual, lo que producía un intercambio de anécdotas donde se notaba la preferencia e iniciaba una discusión familiar amistosa. 

Mia atraviesa el jardín, se encuentra con un grupo de empleados que cargan más decoraciones y flores hacia el patio, al chocarse de frente con ellos, abruptamente oye cómo uno de los chicos murmura a otro un comentario sobre las chicas lindas de esa casa, que andan enloquecidas corriendo o algo así, Mia lo relaciona inmediatamente con su hermana y se acerca rápidamente al joven para preguntarle si la había visto, el chico algo nervioso, pensando que quizás hizo mal por aquel comentario le explicó que vio una jovencita rubia muy bonita correr por el patio hace unos diez o quince minutos, Mia le agradece y sigue su camino rápidamente. 

“Espero que no se trate del idiota de Julián, sé que está invitado” reflexiona Mia mientras continúa el trote.  

Aunque Miranda era extremadamente tímida, gracias a su belleza, siempre tenía pretendientes, su madre no decía nada si se trataba de chicos de grandes familias o grandes fortunas, pero Mia se aseguraba de que esas no fueran sus únicas cualidades y cuando descubría las intenciones reales de los cretinos, los corría. 

La mayoría se interesaban por su dinero y estatus social, la belleza la veían como un premio extra; otros, solo querían sobresalir al pavonearse de tener a “La Inalcanzable”; sí, así le decían muchos chicos a Miranda, debido a su belleza, fortuna y su actitud hosca, que en realidad era timidez, algunos chicos la veían como un trofeo del que querían presumir y ese era el caso de Julián, un joven de la universidad que salió por un tiempo con Miranda hasta que Mia descubrió sus intenciones. 

Julián conquistó a Miranda formidablemente, con paciencia y atenciones constantes, se hizo amigo de la familia con gran facilidad, tenía una personalidad entusiasta y cautivadora, guapo, sexi, gran simpatía y además cumplía con los requisitos de Miriam, venía de una rica y prestigiosa familia, un gran partido. 

Luego de varios meses atrás de Miranda, con algo de recelo y animada por Mia (Quien también creía a Julián un buen muchacho) acepto salir con el chico y la relación avanzó hasta que al cabo de algún tiempo se anunciaron novios, iban a cumplir ya un año desde su primera cita cuando Miranda le reveló a Mia su intención de perder su virginidad con Julián como un regalo de aniversario que esté le había pedido, aunque ella no estaba muy segura al respecto. Esto no le agrado mucho a Mia, porque ella pensaba que esto debía nacer de forma espontánea por un auténtico deseo, no porque alguien más lo pida y ya. 

Mia hablo muchas veces con Miranda, afirmando que no estaba de acuerdo con la manera en que llevaban las cosas, puesto que, aunque ya llevaban más de un año conociéndose y saliendo, aunque Julián y Miranda tenían ya seis meses como novios formales, nadie tiene que hacer nada con lo que no se sienta completamente cómodo. Aun así Miranda no escucho a Mia, sobre todo por el hecho de que ya estaba crecida y todos en la universidad hablaban de sexo mientras ella aún era virgen, así que con diecinueve años, Miranda se entregó a Julián. 

Miranda luego le contó a Mia que estuvo bien, fue amable y agradable. Mia sabía en el fondo que no se trataba de eso, de que fuera simplemente agradable, así que para no disminuir el entusiasmo fingido de su hermana, no dijo más al respecto. 

Días después de lo ocurrido, poco antes de la graduación de Mia, está se encontraba en la universidad, escucho una conversación del cretino Julián con sus amigos dónde describía gráficamente sus encuentros sexuales con Miranda, hablaba engreídamente de como se tiró a “La Inalcanzable”, cómo se comió su virginidad, de como ella estuvo de lo más fatal, pero él, le estaba enseñando muy bien a sacar su puta interior, del trofeo que se llevaba y lo mejor de todo, con un año más haciéndose el santo, se casaría con la muy idiota para asegurar su fortuna.  

Para Julián ya estaba hecho, ya lo tenía asegurado. 

Mia los enfrentó, luego de escuchar lo que necesitaba, se paró frente a todos ellos con una actitud y mirada fría, se contuvo ocultando toda la ira que le quemaba por dentro, (gracias a su personalidad y la crianza que tuvo, Mia aprendió a controlar su carácter) luego de expresar su desprecio y como usaría todo su dinero e influencia para hundir a cada uno de los presentes, Mia fue a hablar con su hermana, que quedó devastada, termino con Julián sin que nadie se enterase del porqué, “diferencias en la relación” fue lo que se dijo públicamente. 

El asunto fue arreglado por Mia, quien se ocupó de ocultar todo discretamente y solamente sabían la verdad los involucrados, Mia y su novio, quien la ayudo en ese momento, ni siquiera sus padres sabían la verdad; por tal motivo, al pertenecer a una prestigiosa y conocida familia, la familia de Julián fue invitada a la boda por su madre. 

Aunque Miranda y Mia no tuvieran una relación de confidentes, dónde se cuentan hasta sus más mínimos secretos y deseos, se llevaban muy bien; a pesar de que sus personalidades son completamente opuestas, eran muy buenas amigas, se conocían y compenetraban, siempre pedían la opinión de la otra para asuntos importantes, y lo más importante, se querían, se amaban y admiraban una a la otra. 

Pero desde que todo el asunto con Julián pasó, Miranda se alejó de Mia y se volvió aún más distante luego de su compromiso; Mia buscó la forma de arreglar la relación, de volver a unirse con su hermana, pero nada sirvió. Finalmente, Mia pensó que al principio, a Miranda le dio vergüenza el hecho de que Mia se lo haya advertido y ella no la escuchará, y luego del compromiso quizás se sintió dolida por la felicidad de Mia mientras ella estaba deprimida por aquella decepción, pensó que quizás el tiempo curaría la herida y en algún momento, cuando Miranda estuviera lista, volvería a ser la misma con ella.  

Ha pasado un año desde toda esa historia, aunque siguen distanciadas, Mia sigue cuidando a su hermana, la sigue amando, no pierde la esperanza de que sean amigas nuevamente algún día. Así lo demuestra, mientras corre dentro de la casa, angustiada y asustada de que algo malo le esté pasando a su hermana, más que dispuesta para ayudarla una vez más.

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