La fe

Con un bufido, miro la hora antes de dirigirme de vuelta al dormitorio para cambiarme a algo apropiado para la prueba. Desde que me enfrenté a ese imbécil del equipo, quiero desesperadamente demostrarle que está equivocado. Puedo bailar, y lo hago bien. Claro, hace siglos que no bailo en serio, pero...

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