Capítulo 278 278 El miedo del envenenador

Levi esperó lo suficiente para que su loba sanara lo que él había destrozado. No porque le importara su dolor, ni porque de pronto recordara la misericordia. Esperó porque los traidores muertos no podían hablar. Una mandíbula rota y la cara hinchada retrasarían las respuestas que necesitaba, y neces...

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