Capítulo 115 Mantener la normalidad

—No le pidas a nadie que lo persiga.

Carlos, que ya iba a tomar su teléfono, se detuvo en seco.

Erick lo miró desde la cama. Su rostro seguía pálido, pero su mirada denotaba mucha más lucidez.

—¿Por qué? —Carlos entrecerró los ojos—. Ese hombre podría ser parte de los que te atacaron.

—Esa es exa...

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