Capítulo 30 Capítulo 30.

—Solo come, no te puedo cargar siempre. También tengo cosas que hacer —Amalia seguía acariciando el gato en sus piernas, sin entablar conversación con el padre de su amiga.

Esquivaba su mirada. Sabía que no le agradaba y no quería fingir que a ella sí. No se había ido de ahí ni un solo minuto, pero...

Inicia sesión y continúa leyendo