Capítulo 66 Prisionero de tus latidos. Capítulo 18.

El gran día había llegado en la tríada, Samara estaba frente a un espejo con un vestido que había en un maniquí. El corte en el escote era precioso y al no ser acampanado, si no que ajustado a su figura, para ella adquirió un atractivo único.

—No sé cómo me convenciste de esto. —dijo tocando el bor...

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