Susurros más allá del cristal

Ben llamó a la puerta exactamente a las 0600 horas, puntual al minuto, su presencia marcada por el familiar y pesado ritmo de los nudillos contra el metal. Ya estaba despierta, la anticipación hormigueando en mi pecho. Mi cabello colgaba suelto y húmedo por la ducha apresurada, la ropa perfectamente...

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