La chispa del desafío

Me desperté con un repentino golpeteo en mi puerta, cada golpe reverberando en mi cráneo como el martilleo de tambores de guerra. Una voz, áspera y cortante, siguió al ruido.

—¡Levántate YA! Es la hora del desayuno —ladró el tono familiar del guardia, la ira enrollándose en cada palabra.

Gimiendo,...

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