El primer aliento

El océano me había llamado a casa, y ahora me estaba arrastrando. Podía sentir el agua envolviéndome como el abrazo de un amante, sus frías corrientes enroscándose alrededor de mi cuerpo, incitándome a sumergirme más en sus profundidades. Mi corazón aún latía con fuerza por la transformación—mi cuer...

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