Anclados en la marea

Me desperté antes del amanecer, una energía inquieta me sacó del santuario de mis aposentos. River aún dormía, su rostro calmado y sin defensas por una vez, libre de la tensión que parecía atormentarla en cada momento de vigilia. Había pasado por tanto, y el peso de su adaptación a la vida bajo las ...

Inicia sesión y continúa leyendo