Bajo la superficie de los secretos

El océano tenía una manera de cambiar de humor tan fácilmente como un humano cambiaba de expresión. En un momento, estaba sereno, con corrientes suaves que acunaban todo en un arrullo de tranquilidad. Al siguiente, estaba vivo, pulsando con una energía que zumbaba contra mi piel. Esa mañana, mientra...

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