Ecos de traición

La cámara donde mantenían a Lenar estaba inquietantemente silenciosa. El único sonido era el leve zumbido del agua presionando contra las paredes del palacio, un recordatorio rítmico del mundo exterior. Kaelan se encontraba frente al prisionero, su presencia imponente e inflexible. Detrás de él, yo ...

Inicia sesión y continúa leyendo