Anclados el uno en el otro

El Stormchaser se mecía suavemente en el mar en calma, el cielo arriba era una vasta extensión de estrellas. La luna bañaba la cubierta con su luz plateada, iluminando las olas que golpeaban suavemente contra el casco. Había una quietud en la noche que resultaba reconfortante, una calma que ofrecía ...

Inicia sesión y continúa leyendo