Capítulo 80

Ella seguía sonriendo cuando una voz suave y con acento se deslizó por el aire como una hoja envuelta en terciopelo.

—Encantador —dijo Guillaume con ligereza, sus palabras teñidas con un filo tan fino que casi brillaba.

Margaux se quedó quieta, el sonido de su propio corazón golpeando en sus oídos...

Inicia sesión y continúa leyendo