Capítulo 29

Al entrar en la habitación, mis ojos se posaron en su figura, acostada en la cama, su rostro retorcido de dolor. La visión de su sufrimiento me hizo sentir una oleada de ira. Sabía la razón de su enfermedad: no había tenido la oportunidad de aparearse con William. El olor a enfermedad flotaba en el ...

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