capítulo 37

Sierra pov.

No le importó ver cómo estaba; ni siquiera se molestó en saber cómo me sentía. Simplemente me dejó allí. La visión de su figura alejándose hizo que mi corazón se hundiera, y el olor de su loción para después de afeitarse permanecía en el aire, burlándose de mí con recuerdos de tiempos m...

Inicia sesión y continúa leyendo