capítulo 52

Mis manos estaban atadas fuertemente con una cuerda áspera que cortaba mi piel, y una restricción similar rodeaba mi cuello, dificultándome la respiración. Estaba atada a un árbol imponente, mi cuerpo exhausto y tembloroso.

Soporté una lluvia incesante de piedras y escombros que me atacaban desde t...

Inicia sesión y continúa leyendo