92

Capítulo 92

Anna

—Estás mintiendo— siseé, con los ojos abiertos de par en par.

—¿Y por qué haría eso?— se burló.

—Me tienes atada a una silla, tengo por costumbre no confiar en mis secuestradores— gruñí, mirándolo con furia. La única razón por la que el bastardo seguía vivo era porque aún estaba...

Inicia sesión y continúa leyendo