Capítulo 50 50

―Renata, déjame prestarte el dinero.

La miré.

―No.

Emilia ni siquiera parpadeó.

―¿Ya terminaste de pensarlo?

―Sí.

―Tardaste medio segundo.

―Soy eficiente.

Mateo regresó con tres cafés y se detuvo al vernos.

―¿Qué pasó?

―Tu hermana acaba de rechazar una solución antes de escucharla ―dijo Emilia.

―Sue...

Inicia sesión y continúa leyendo