Capítulo 38 38

—Tenemos tres.

La frase quedó suspendida en la habitación.

Tomás seguía en la puerta con el teléfono en la mano. Adrián volvió a mirar el correo, probablemente esperando que la fecha cambiara por insistencia.

—¿A qué hora sale el vuelo? —preguntó.

—El martes a las siete y veinte.

—¿Y tengo que estar...

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