Capítulo 19 Una pureza empañada

—Pasa, querida —dijo la reina, convidando a la señorita Lulubbeli a acercarse a su cama.

Cintia avanzó con su habitual pureza, casi etérea, moviéndose con la delicadeza de quien parece no tocar el suelo. Se sentó cerca de Yseult, que la recibía con una sonrisa débil pero afable. La luz de la mañana...

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