Capítulo 30 Entre lo sagrado y lo deseable

El grupo que había rescatado a Beatriz se reunió en un claro apartado, donde la tierra era blanda y el viento soplaba con calma. No había sacerdotes ni cortejos, solo los hombres y mujeres que habían decidido cuidarla en su desgracia. Sin embargo, la solemnidad del momento era palpable: en Arberik, ...

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