Jugando las cartas

Eva Sinclair entró en su oficina con paso firme, sus tacones resonando contra el suelo de mármol en un ritmo perfecto. La luz de la mañana se filtraba a través de las ventanas de piso a techo, bañando la habitación en un resplandor dorado.

El espacio reflejaba su personalidad—elegante, moderno y de...

Inicia sesión y continúa leyendo