El arte de la sumisión

—Ven conmigo—dijo Eva suavemente, su voz era suave, pero con una nota de mando. No era una petición, era una invitación, y Finn no pudo evitar sentir el peso de sus palabras, como si solo ellas tuvieran el poder de atraerlo hacia ella.

Dudó por un momento, sin estar seguro de lo que vendría. Había ...

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