El arte de la seducción

Su ceño se frunció ante las palabras. —¿Pintarte?— Su mente corría, tratando de procesar lo que ella estaba pidiendo, pero la idea se sentía distante—nunca había pintado a nadie, nunca lo había imaginado de esa manera. La idea de usar el pincel en ella, marcando su piel con las mismas delicadas pinc...

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