Un baile en la arena

Los dedos de Eva se deslizaron por la mesa para cubrir los de él.

—Me has mostrado un mundo más allá de mi imaginación esta noche. Pero ahora —pausó, su voz suave y cálida—, es tu turno de experimentar la magia que veo en ti.

Finn parpadeó, momentáneamente aturdido, su mirada bajando hacia la mano...

Inicia sesión y continúa leyendo