El calor del momento

De vuelta en su habitación, Finn se desplomó en el mullido sofá, aún sonriendo de oreja a oreja, con las mejillas ligeramente sonrojadas por las risas de la noche.

—Realmente sabes cómo crear magia, Eva.

Eva sonrió, apoyándose casualmente en el marco de la puerta.

—Bien —dijo, con un tono juguetó...

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