Capítulo 40 Si me casé, Mamá

—Entonces... ¿te casaste? —preguntó ella, con una chispa de incredulidad brillando en sus ojos cansados.

Yo solté una pequeña risa, una mezcla de nervios y alivio, mientras apretaba sus dedos entre los míos.

—Sí, mamá. Me casé.

—¿Y es ese chico del que estuviste enamorada toda tu infancia? —susur...

Inicia sesión y continúa leyendo