EPÍLOGO

Magnus Hale

En cuanto el helicóptero toca tierra, siento cómo se me acelera el corazón. Adrian se apresura a desabrochar mi cinturón, salta primero y de inmediato me tiende la mano. La tomo con firmeza y bajo también.

La brisa cálida y fresca me roza la cara, un contraste agradable con ese frío ca...

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