CAPÍTULO 126

Punto de vista de Leo

Avancé sin perder ni un minuto más y abracé a Eriel. Porque se veía mucho más delgado y diferente de la última vez que lo vi. Cuando lo abracé, él también me devolvió el abrazo.

Las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas, y él también estaba llorando.

—Eriel, gracias a...

Inicia sesión y continúa leyendo