CAPÍTULO 144

En cuanto Leo llegó a la puerta del salón principal, vio a Eriel sentado frente a la mesa repleta de distintos platillos, comiendo en paz.

—Ya lo sabía. Si llego tarde, este cerdo empieza a comer solo. Eriel, ¿no puedes esperarme? ¿Por qué eres tan tragón?

Leo entró haciendo pucheros. Eriel levant...

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