CAPÍTULO 166

En cambio, tenía varias puñaladas en el pecho. Aun así, seguía intentando arrastrarse hacia nosotros.

Los dos corrimos hacia él, y Vidal lo sostuvo con cuidado.

—¿Qué pasó aquí? ¿Estás bien? No vamos a dejar que te ocurra nada —dijo Vidal con urgencia.

—Joven amo... —al guardia le costaba hablar—...

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