CAPÍTULO 38

Punto de vista de Lio

No podía creer lo que veían mis ojos y oían mis oídos: un omega... y era el novio de Koba. Debería haberlo pensado mejor. Aunque no tuviera adónde más ir, no debería haber venido con Koba.

Mis pasos vacilaron, pero apreté con más fuerza el equipaje.

Giré la cabeza y mi mirad...

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