CAPÍTULO 8

Punto de vista de Leo

Al ver eso, el alfa por fin soltó a Evan, pero yo seguí sin soltar a Vidal. Volví a agarrarlo de la cabeza y se la estampé contra la mesa. Esta vez, la sangre le corrió por la frente.

—Si estabas enojado por esa bofetada, debiste golpearme a mí —espeté—. Pero te fuiste contra...

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