CAPÍTULO 80

Punto de vista de Eriel

Cuando se sentó, se estiró un poco. La puerta estaba medio cerrada y medio abierta. Hizo un gesto con la mano, llamándome para que volviera a sentarme en su regazo. Fui y me senté en su regazo.

—¿Estás ocupado? Por mi culpa, ¿no pudiste hacer tu trabajo? ¿Por eso tu gente t...

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