¡Eres mía!

Killian

—¡Teague, no está respondiendo!— La voz llegó a mis sueños nebulosos llenos de desesperación, y eso no me sentó bien. Conocía esa voz aterciopelada. Algo me instaba a ir hacia ella y asegurarme de que todo iba a estar bien, abrazarla fuerte y quitarle sus preocupaciones.

—Cálmate, Vicky. V...

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