Las cosas no son tan sencillas

Lo más difícil fue sentir su cuerpo tensarse bajo el mío y ver esos ojos avellana mirarme llenos de alarma y sospecha. No pensé que estaba preparada para el cambio repentino, y me dolió como si un cuchillo se clavara en mi pecho. Aparté la cara y me alejé de él, pero me agarró del brazo, tirándome d...

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