Capítulo 5 Conflictos inesperados.
Al día siguiente me levanté temprano y me dirigí a la cocina, como no mi madre ya estaba levantada. Al verme aparecer se giró y me lanzó una mirada insatisfecha y herida antes de darme los buenos días, yo solamente fingí una sonrisa y me dirigí a la cafetera a preparar café.
_No deberías beber tanto café, no es nada bueno...
_Mamá, no has pensado en centrarte en tu problema.
_¿Mi problema?
_Sí, está claro que tienes un problema con el alcohol.
_Porque beba un poquito cada día no significa que tenga ningún problema.
_¿Un poquito mamá? ¿En serio?
En ese momento mi madre apartó la mirada de mi y levantó una ceja mostrando sorpresa, al girarme vi a Nicoletta que dijo un "hola" tímido, tenía el pelo desaliñado y estaba pálida.
_Vuelve a la habitación pequeña, te llevaré el desayuno.
Ella simplemente volvió a las escaleras y subió lentamente de vuelta a su cuarto.
_¿Cuántos años tiene esa chica? _ Preguntó de forma melodramática. _ ¿Es que quieres meterte en problemas Marco o qué te ocurre?
_ Tiene dieciseis años y es solo mi amiga, y mi relación con ella es de protección... no te preocupes yo no soy como nuestros antiguos familiares. _Dije indirectamente refiriéndome a mi hermano mayor y mi primo, hombres que ya no estaban entre nosotros.
_¿Por qué intentas herirme?
_¿Decir la verdad es herir? _ Dije directamente mirándola a los ojos, no estaba dispuesto a mantener ese terrible tema oculto como se habían encargado los de mi propia sangre e incluso la propia familia de Elisabeth durante años.
_Marco, no puedes encariñarte de todas las personas que tengan problemas ¿ O de repente eres el nuevo salvador de mujeres en apuros ?
Yo solamente pude sonreir de manera sarcástica y me alejé de ella lentamente, detestaba a mi propia madre, y comprendía cada minuto que pasaba en Italia, porque había huido de Nápoles y había puesto un distanciamente con los míos desde que descubrí lo que sucedió con Elisabeth.
Al llegar a la habitación en la que se encontraba Nicoletta toqué a la puerta y ella me dijo que pasase. Llevaba dos tazas con dos cafés con leche y le pasé uno.
_Abajo en la cocina hay magdalenas y pan de leche, bajaré en un rato a traerte un poco de cada uno.
_No... en realidad no tengo nada de hambre.
Ella estaba sentada sobre su cama, en sus ojos seguía el mismo destello intenso de tristeza y decepción, no soportaba verla así, esa niña inocente había activado algo dentro de mí, deseaba protegerla y cuidarla, pero no era para nada como me sucedía con Elisabeth, que se trataba de sentimientos de amor intenso y de una atracción y química tan fuertes que eran difícil de explicar. Con Nicoletta me sentía como una especie de amor hermano, y sentía lástima por ella, ella era solamente una niña que estaba practicamente por su cuenta y a su propia suerte. Y no le iba mal, porque era demasiado inocente y eso era normal para su edad, y podía toparse con gente que no fuese buena como yo, que tuviesen intenciones oscuras con ella.
_¿Vas a contarme la verdad de lo que sucedió ayer?
Ella se quedó callada varios segundos y seguidamente agachó la mirada.
_Nicoletta, sabes perfectamente que puedes confiar en mí, si algo malo ocurre solo...
_Solamente es que mi hermana no puede atenderme, por eso me fui a Irlanda, ella trabbaja muchísimo y tiene bastante para mantenerse a ella misma en Italia.
_¿No puede pasar ni siquiera algunos días de vacaciones junto a ti? _ Pregunté con ironía, ¡Maldita sea, esa pobre niña necesitaba afecto y amor! ¿Era tan complicado para su hermana, su único familiar, dárselo de manera correcta?
_Parece que no...
_¿Es que no le dan vacaciones en el restaurante en el que trabaja?
_Oh Marco, no trabaja en un jodido restaurante... _ dijo frustrada, ella normalmente no se enfadaba y entre su voz y su actitud me quedé confundido durante varios segundos.
_¿Pero entonces por qué me dijiste que...?
_Porque me daba vergüenza...
Ambos nos quedamos callados durante varios segundos.
_En un club _ dijo seria.
_¿Un club? _ Pregunté de forma inocente sin comprender en un primer momento a qué se refería.
_Un club de chicas, ¿Comprendes?
Me quedé paralizado durante algunos segundos.
_Sí, entiendo.
Mi cerebro enseguida empezó a preguntarse como la hermana de Nicoletta habría terminado trabajando allí, y rápidamente me preocupé aún más por esa niña que tenía delante mía.
_En Rumania le ofrecieron trabajo, le dijeron que en Italia ganaría dinero siendo modelo y también en un restaurante de camarera de noche.
¡Dios mío! Se refería a la mafia, la trata de blancas, esa maldita escoria había captado a su hermana, y me avergonzó muchísimo en ese instante recordar que mi familia había estado años atrás envuelta con la mafia rumana que operaba con italianos mafiosos para traer a muchachas del este para ser explotadas como mercancía principalmente en el territorio de Italia del sur. De repente también recordé como el padrastro de Elisabeth se negó a formar parte de esa clase de negocios turbios y por ello mi hermano y primo se vengaron a través de lastimarla a ella.
_¿Tiene algún tipo de deuda económica?
De esa forma operaban las mafias, creando deudas por el viaje y la instalación de las víctimas engañadas en el nuevo país.
_ No lo sé... ella no habla sobre eso.
_¿Cómo supiste que trabajaba en uno de esos clubs?
_Porque no la creía, el tiempo que viví con ella en Italia casi nunca estaba en casa, y una noche solamente la seguí...
Yo solamente podía sentir aún más lástima por Nicoletta, y a la vez una enorme culpabilidad al recordar lo que había hecho mi familia en el pasado para enriquecerse con el dolor ajeno de personas inocentes.
_¿Sabes dónde está ese club?
_¿Por qué quieres saberlo? _ Preguntó nerviosa.
_Porque quiero ayudarte.
_Pero...
_Nicoletta, por favor, solamente dime dónde se encuentra. _Dije en ese momento de manera muy seria.
Ella me dijo la dirección, estaba también en las afueras, cerca de la zona no demasiado segura en la que vivía su hermana, suppuse enseguida que la misma mafia le habría buscado a ella y a las otras víctimas apartamentos cercanos en los que vivir. Nicoletta me dijo que era momento de volver con ella, que su hermana aquel día sí le había prometido que estaría en casa y cocinaría para ella la comida de navidad del veinticinco de diciembre.
Cuando nos dispusimos a irnos, al bajar abajo me topé con mi madre, estaba con varias mujeres del servicio que no conocía cocinando diferentes platos. ¿Ni siquiera aquel día podía darles el día libre?, yo no conocía a ninguna porque despedía y contrataba desde siempre a su propio antojo.
Ni siquiera nos prestó atención, simplemente hizo como si no estuviesemos en el mismo espacio y no fuesemos para nada importantes como seres humanos, y nos alejamos hasta la puerta. Recorrimos el jardín y sentí el ambiente helado, realmente me preocupaba que ella volviese con su hermana, no podía negármelo a mi mismo.
Al llegar al aparcamiento vi a unos metros como la puerta se abrió y entró Adriano caminando, me observó a mi y después depositó sus ojos en Nicoletta y se mostró sorprendido. Yo saqué las llaves del coche negro que solía utilizar Massimo, quien seguía de vacaciones, y lo abrí.
_Espérame dentro por favor pequeña.
Ella miró también a Adriano y seguidamente se metió rápido en el coche. Mi hermano se acercó hasta mi despacio sin comprender nada.
_¿Quién es? _ Preguntó en un susurro.
_Es una amiga de Irlanda. También vivía antes en Italia.
_Ahh...
_Solo voy a llevarla a su casa, tuvo algunos problemas ayer.
Él no me preguntó nada extraño como había hecho mi madre al verla ese mismo día temprano. Adriano parecía conocerme demasiado, él sabía que yo estaba profundamente enamorado de Elisabeth a pesar de que ya no estábamos juntos.
_Luego necesitaré que me acompañes a un sitio.
_Sí, claro hermano.
Y después de esa rápida conversación me metí en el coche y arranqué. Salimos de la urbanización exclusiva y que sí que era segura bastante rápidamente, y me desvié por las carreteras secuundarias como solía hacer Massimo para poder contemplar las hermosas vistas al mar cristalino.
_¿Seguro que estarás bien?
_Sí, no tienes de que preocuparte... incluso me siento un poco mal.
_¿Por qué pequeña?_Le pregunté en ese momento desviando mi atención a ella.
_Por llamarte mientras deberías de estar disfrutando con tu familia de una buena cena de navidad... pero me sentía sola.
_Y siempre que te sientas sola puedes recurrir a mi.
Ella en ese momento sonrió.
_No creas que solamente estás sola tú... te aseguro que he vivido en una familia toda mi vida donde había más dolor que amor, y en la que solamente importaba lo externo, las apareciencias. Tú y yo no venimos de entornos tan diferentes, aunque no lo creas pequeña.
Y dije aquello porque de verdad lo pensaba, la única diferencia que había entre nosotros dos era nuestro origen, me refería a la clase social y el dinero.
No tardamos nada en llegar a la zona de las afueras en la que su hermana vivía, recordaba exactamente el número de su edificio, y al introducirme en aquella área claramente peligrosa, al menos para una joven como Nicoletta, me sentí muy angustiado de tener que dejarla de nuevo allí.
_No te preocupes, estaré bien. _Dijo en ese momento como si me hubiese leído la mente, ambos estábamos conectados como si fuesemos verdaderamente hermanos, aunque no compartiesemos la misma sangre.
Detuve de repente el coche, acabábamos de llegar desafortunadamente a su destino.
_Si tienes algún problema, por favor, no dudes en llamarme.
_Okay... _ dijo en un susurro y se lanzó a mis brazos para abrazarme. Luego se separó de mi,, abrió la puerta de su asiento, salió y la cerró rápido. Yo la seguí con la mirada para asegurarme de que entraba al portal. Solamente quería que esa niña estuviese a salvo, y sentía que no había nadie aparte de mí que velase por su protección.
