Capítulo 6 Su corazón. *Elisabeth*.

Aquel inesperado embarazo lo cambiaba absolutamente todo y me había hundido en un mundo de confusión. No sabía qué decisión tomar, en un momento en el que tenía muchos planes y sueños que empezaban a cumplirse lo que menos necesitaba para ser sincera era un bebé creciendo dentro de mi. Lo peor de todo era que yo seguía amando con todas mis fuerzas a Marco, y también amaba el recuerdo de lo que habíamos sido juntos, aquello no podía negarlo y hacía el proceso aún más duro. 

Habíamos pasado unos bonitos primeros días de navidad, con Dalya y Jayden, no podía esperar nada más, ellas eran mi verdadera familia, más de lo que hubiera imaginado nunca. 

El día veintisiete tenía temprano la visita al hospital para la ecografía, había pasado la noche llorando bajito en mi habitación junto a Jayden, yo parecía tener muy claro que debía acabar con el embarazo. ¿Cómo iba a cuidar a otro niño? Quitando a Dalya no tenía ninngún otro apoyo, trabajaba muchísimas horas, no tenía a veces ni tiempo para mirarme al espejo. Ser madre soltera y sin familiares al lado era realmente una putada, aquello no podía romantizarse de ninguna de las maneras. 

Dalya se ofreció a venir conmigo, no quería dejarme sola y para ser sincera yo también la necesitaba, tener que pedir cita para finalizar el embarazo después de la ecografía sería triste, demasiado doloroso para mí. Y necesitaba a mi mejor amiga al lado. Ella había buscado a una niñera por internet con muchísimas referencias que vino muy puntual, era las siete y media, tenía la consulta a las ocho y Jayden aún estaba durmiendo, aunque yo le había avisado la noche anterior de que estaría con una babyshitter unas horas porque debía hacer unos recados con Dalya.

Después de irnos caminamos unas calles hasta el coche de Dalya, enseguida tras unos cinco minutos llegamos  al hospital de la ciudad, bastante lleno, parecía que las personas se ponían enfermas justo en navidad. En cambio, al llegar a la zona destinada a las mujeres embarazadas, aquel espacio estaba completamente desierto, estando solas Dalya y yo. 

_Elisabeth...

Un doctor de avanzada edad abrió la puerta de la consulta, yo me levanté nerviosa y Dalya me siguió para acompañarme. Al entrar me indicó que me tumabase sobre una camilla negra, me  levantó el jersey con cuidado, aplico gel en sus manos y lo puso sobre mi vientre que quedó congelado y me provocó un escalofrío. Aquella sensación me trasportó al recuerdo demasiado lejano de cuando me habían hecho mi primera ecografía de Jayden, y eso enseguida me provocó un dolor en el pecho. Un embarazo debía ser algo maravilloso, pero en mi caso fue una época oscura y dolorosa.  

Seguidamente, el doctor colocó un instrumento  gris alargado sobre mi tripa, ninguna persona hubiera pensado que había un bebé creciendo dentro de mí, yo estaba delgada, mi piel era tersa y no se notaba nada en absoluto.

_Aquí está..._dijo en ese momento el doctor sonriente.

Ambas miramos la pantalla negra y pude visualizar al pequeño bebé, apenas tenía una forma clara.

_Ahora mismo su tamaño es muy muy pequeñito. Pero ya podemos escuchar su corazón. _Sin aviso activó el sonido y el latido de aquella vida que se había creado dentro de mí lleno aquella consulta y sin esperarlo también mi alma. 

Fue cuando supe que no podría deshacerme de él, que seguiría adelante con el embarazo, el sonido de los latidos de su corazón me hizo chocar con aquella realidad de golpe, un bebé crecía en mi interior y yo ya lo amaba sin ni siquiera haberlo visto.

Después de salir del hospital Dalya me invitó a desayunar a la playa principal, a pesar de que era invierno, había un chiringuito enorme de madera abierto durante todo el año. Yo no tenía demasiadas ganas de ir, tenía miles de sensaciones dentro de mí, emociones encontradas y demasiado intensas y también, pensamientos catástroficos de lo que sería mi vida después de aquella decisión que ya estaba clara, no en mi cabeza pero sí en mi corazón. 

_Has pagado a la niñera por toda la mañana, vamos Elisabeth, escuchar las olas y sentir el aire del mar te hará bien... _ me dijo insistente. _Te pasas los días trabajando, incluso los de las vacaciones o los fines de semana. 

Y tenía razón, no paraba de recibir nuevas correcciones y clientes interesados por la calidad de mi trabajo y las tarifas razonables, y solo aceptaba y aceptaba sin saber cómo detenerme. Suponía que al estar viendo como mi ppropio negocio crecía cada día más, me sentía mal de tomarme unos días libres. Y también me justificaba con el viaje planificado al país de mi madre. 

_Está bien... _ dije resoplando y ella lo celebro con los brazos, cogió mi mano y practicamente me arrastró hasta el aparcamiento al aire libre en el que había dejado su coche blanco.

Cuando nos montamos en el coche y arrancó me di cuenta de como las calles estaban  practicamente vacías, la mayoría de personas estarían festejando en sus casas con sus familias, pero Tarragona practicamente vacía... se sentía realmente hermosa. 

Llegamos en pocos minutos, dejo el coche justo enfrente del local, cruzamos la calle y entramos en el establecimiento de madera, habían muy pocos clientes y enseguida la joven camarera nos tomó el pedido. Yo apenas tenía hambre, pero Dalya aparte de los zumos pidió dulces y tostadas con jamón, sin ni siquiera preguntarme. 

A muy pocos metros teníamos el hermoso mar, inesperadamente calmada y sobre él un cielo azul despegado y muy claro. Yo estaba nerviosa y no pude evitar comenzar a hablar, lamentarme, pensé que aquello no volvería a suceder y el destino me había traido por segunda vez la misma situación ¿Maldita sea qué debía aprender de aquello? Lo irónico de todo el asunto era que me había quedado embarazada de el hermano de uno de uno de los hombre que abusaron de mi cuando era completamente inocente, y ... lo peor de todo era que mi corazón seguía desgraciadamente latiendo por Marco cada día a pesar de habernos separado hacía meses.

_Ya lo hiciste una vez ¿Qué cambia ahora? _ Me preguntó mirándome a los ojos. _Vamos Elisabeth toma la decisión que tú desees tomar, pero no pienses en lo que dirá la gente de esta ciudad, tu familia de Italia... tú no eres la clase de mujer que pone atención en lo que dice el resto. 

_Ser madre soltera es muy duro Dalya, si no fuera por tu ayuda no podría hacerlo...

_Oh Eli, claro que podrías hacerlo, tú eres una verdadera luchadora. 

_Sabes que tendría que pagar la mitad de mi sueldo o más a una niñera. 

_Seguro que utilizarías tu cabecita para buscar alguna solución. 

Yo me quedé callada en ese instante, ambas nos miramos fijamente, realmente ella parecía creer demasiado en mí. 

_Si tú te vieras con los ojos que te veo yo te aseguro que no tendrías ninguna duda sobre ti misma. 

Seguidamente, tras sus palabras puso sus dos manos sobre mi mano derecha y sentí su calor en mi piel fría. 

_Has levantado un negocio, has ascendido en tu trabajo, has escrito un libro utilizando el dolor de tu pasado y convirtiendolo en algo hermoso...

_Para Dalya por favor... _ dije algo emocionada y a la vez avergonzada de escuchar sus palabras. 

_Tú has luchado tanto Elisabeth... y lo mejor de todo es que forma parte de tu naturaleza, sigues haciéndolo. Has comprado una casa para ti y Jayden, has recuperado a tu hija. ¿De verdad crees que no podrás sacar adelante a ese bebé?

Yo no sabía qué contestar. 

_Yoo voy a seguir aquí, a tu lado contigo, no iré a ninguna parte ¿Comprendes? Lo criaremos juntas. 

_Pero Dalya, y si te enamoras o ...

_Ahora mismo con mi maldito master no tengo tiempo para enamorarme, pero si lo hago igualmente te ayudaré con el bebé como hago con Jayden.

_Yo solo sé que... después de verlo y escuchar el latido de su corazón...

Me costaba decir aquellas palabras en voz alta. 

_¿Qué? _ Me preguntó bajito. 

_Quiero tenerlo _ dije en ese instante claramente. _No es solo mío, es suyo también, es nuestro... aunque suene extraño, no  ppodría libarme de un bebé que es parte de lo que tuvimos, aunque ya no estemos juntos. Yo nunca he amado así a nadie, con él comprendí lo que era sentir amor. 

Pensé que tomar aquella decisión sería jodidamente complicado, y me sentía perdida, demasiado confundida. Pero después de haber escuchado los latidos del bebé algo en mi interior se había disparado y no tenía ninguna duda, quería tenerlo, si me deshacía de él sería capaz de culparme durante el resto de mi vida. Aquel bebé había nacido del amor más verdadero, aunque nuestra historia no hubiese acabado bien eso no significaba que la vida que crecía dentro de mi no pudiese continuar.

_Tú lo sigues amando ¿Verdad?

Me preguntó de repente directamente y no esperaba para nada esa pregunta. Desvié la mirada, la playa estaba desierta esa mañana de invierno, el mar era de un azul muy intenso claramente estaría practicamente helado, a pesar de que en esa hermosa ciudad era raro que hiciese demasiado frío incluso en meses de invierno. 

_¿Eso importa?

_Claramente sí...

Yo suspiré profundamente. 

_Dalya claro que sigo enamorada de él, pienso en Marco cada día y lo extraño mucho... pero a veces desgraciadamente que ames a alguien no sognifica que puedas estar con esa persona. 

Ella se quedó callada durante algunos segundos y solamente me escuchó. 

_Su familia me hizo mucho daño...

_¿Y tú no has perdonado eso?

_Desde que recuperé a Jayden sí, aunque no los quiera cerca sabes que soy capaz de perdonar... incluso lo que me hicieron. 

_¿Entonces cuál es el problema?

_El problema es que él no puede hacerlo, desde que Marco descubrió el sufrimiento que me causaron se alejó de ellos, nunca volvió a verlos de la misma manera, los odia Dalya... e incluso se odia a él mismo por llevar la misma sangre. 

_Pero él no es culpable de nada _ dijo en un susurro. 

_Lo sé... él es diferente, tiene un corazón bueno, y ... si estoy con él solamente le haría daño, verme cada día solamente le recordaría una y otra vez lo que su propia familia me hizo. 

Oh Elisabeth eso no es así dijo rápido intentando cortarme. 

_Sí lo es Dalya, y yo no quiero que desteste a su familia, no quiero alejarlo de ellos, lo amo y hacer algo así sería cruel. 

Ella simplemente pareció comprenderme en aquel momento y asintió, en su mirada había un destello de tristeza por la situación Dalya era un ser empático, era como una hermana, y podía sentir lo que yo sentía, que en ese momento era confusión y dolor. 

_Además, las veces que intentamos estar juntos solamente acabamos sufriendo. Creo que verdaderamente hay una maldición entre nosotros y que no podremos ser felices.

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